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| No, Ron, te van a dar una piruleta. |
Ocho años después de uno de los incidentes más bochornosos
de la historia de la NBA las sensaciones que uno tiene mirando hacia atrás no
son mejores que entonces.
Aquel 19 de noviembre de 2004 las rivalidad que venían
desarrollando dos equipos punteros del
Este exploto salpicando hasta
la décima fila. Pacers y Pistons, tenían por aquel entonces
una forma de entender el juego bastante similar: defensa, defensa y más
defensa.
Los de Indianapolis estaban sustentados por un jugador
interior siempre infravalorado llamado Jermaine O’Neal , que a su vez estaba secundado por una pléyade de studio gangstas, matoncetes de medio
pelo que no podían encajar menos con la idiosincrasia del baloncesto en un
estado como Indiana. Por contra los
Pistons, herederos de los Badboys, tenían un equipo que pese a tener la misma
orientación y dureza no destilaba esa sensación de perdonavidas, además de ser
bastante más talentosos.
La temporada anterior esa rivalidad había llegado a su
máxima expresión (baloncestísticamente hablando, claro)en las Finales de la Conferencia Este 2002, una serie donde los Pacers
llegaban como el mejor equipo de la NBA, y por ende de su Conferencia, pero
eran apabullados sin compasión 4-2 por un bloque que posteriormente pasaría por
encima de los favoritos Lakers de los Fantastic Four. Algo que obviamente no
sentó demasiado bien a cierto sector de la plantilla Pacers y en concreto a ese
autentico payaso que por entonces se llamaba Ron Artest que no paraba de soltar
perlas como “Yo debo ser el MVP porque
soy el mejor jugador del mejor equipo de la NBA”. Una joya.*
Pues bien la temporada del vergonzante suceso, el equipo
que el año pasado había dominado la RS partía como uno de los principales
candidatos a pelear por el Anillo durante unos cuantos años mas con un bloque
en auge que parecía poder durar varias temporadas mas gran nivel.
Todo ello
salto por los aires y la NBA intervino muy seriamente repartiendo sanciones a
diestro y siniestro, un total de 143 partidos repartidos entre 9 jugadores
llevándose la mayor, y merecida, parte Ron Artest: 72 partidos y Stephen
Jackson: 30 partidos. Jermaine O’Neal que el año anterior había estado en el
Segundo Quinteto All-NBA se llevo 25, pocos para el puñetazo monstruoso que le
atizo a un fan por el atenuante de que no salto a
la grada. Seis partidos le cayeron a Big Ben por iniciar el barullo, aunque la culpaera de Ron por hacer esa excesiva e innecesaria falta con el partido resuelto.
Los demás fueron
sanciones menores: 5 a Anthony Johnson y 1 a Reggie, Billups, Derrick Coleman y
Elden Campbell.
Adiós a la temporada y al proyecto de Indiana de la peor manera posible,
dejando una imagen que se quedaría grabada por mucho tiempo en la retina de los
aficionados, como decían los comentaristas de FOX-Sports: This is unbelievable. Algo tan sumamente vergonzoso y condenable
que la gente rápidamente asociaría a la camiseta de los Pacers. Por ello
durante buena parte de la década pasada ante la pregunta de: ¿Cual es el equipo mas odiado de la NBA? Mas
allá de los habituales Lakers y otros frutos de varias e historicas rivalidades, la
respuesta que mas sonaba era los Indiana Pacers.
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| "Como una olaaaaa, Shaq paso por Indianaaaa"... incontestable. |
Lejos quedo la época de Bird como entrenador, donde el
equipo alcanzo sus cotas mas altas e en la NBA (los títulos de Indiana son de
la ABA y con el gran George McGinnis) y casi mas importante que la Final del
2000 fue la manera de conseguirla, pues ese bloque desarrollaba un juego colectivo realmente
bueno y eficiente con jugadores de mucho talento como el mítico Reggie Miller, Jalen
Rose, Mark Jackson, Rik Smits, Croshere…
pero también una buena dosis de musculo "sano" con
los Davis. Ganar una anillo en esa época, con la apabullante superioridad del
Oeste, en forma de unos frontcourts devastadores inaccesibles para los equipos
punteros del Este, era una utopía. Pero hay quedaron las tres temporadas de
Bird en los banquillos. Todo eso se borro de un plumazo de la memoria reciente
del aficionado al baloncesto quedando solo el incidente protagonizado como
actor principal por Ron, pero con unos roles secundarios muy importantes de otras dos de las patas que sustentaban al
equipo.
Pues, casi ocho años después a tenido que ser Larry Bird,
ahora en otra posición como Presidente de Operaciones Baloncestísticas, el que ha vuelto a
hacer que el equipo levante cabeza. Siete temporadas de lenta y laboriosa reconstrucción
en la que sin llegar nunca a tocar fondo (no se ha bajado de las 30 victorias)
el equipo fue dando salida a todo el bloque de matones que junto Isiah Thomas y
gracias a aciertos en el draft con los que se tiene paciencia y se trabaja para
desarrollar, buenos movimientos en los trades y sin abusar en el momento de
firmar agentes libres… y sobre todo un acierto en forma de entrenador al que
hay que dar gran parte del merito, tanto de la temporada como del crecimiento
de los jóvenes, Frank Vogel. Un modelo que debería servir de ejemplo de crecimiento y desarrollo de un equipo en un mercado pequeño; es mas probable y asequible que el de los Thunder pues no siempre tienes un Durant a mano para edificar.
Rozando los que serían las 50 victorias en una temporada de duración
normal, con un 64% de partidos ganados lo que viene a ser la mejor marca desde
que en 2002/03 se consiguió el mejor registro de la NBA. Además las opciones de
cara a PO pintan bastante bien pues la tercera posición del Este que se han ganado
a pulso apunta a un enfrentamiento con Orlando Magic que llega sin Dwight
Howard y en plena crisis interna.
Este choque de primera Ronda, donde se parte
como absolutos favoritos, debe servir, aparte de para coger experiencia, para
demostrar que los Pacers han vuelto para quedarse y que este bloque puede y debe dar
buenos resultados en los próximos años. Pero a la manera de Bird, no a la de
Isiah/Carlisle.
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| Un bloque para años, veremos hasta donde llegan. |
*Según escribía este articulo el “jugador” ahora conocido
como Metta World Peace volvía a demostrar que aunque con distinto nombre sigue
siendo el personaje inestable e impresentable que salto a las gradas a pegar al
primero que pillase sin ser consciente de la autentica gravedad de sus actos,
como demuestra la pregunta que le hizo a Jackson al entrar al vestuario y que
acompaña la primera foto. Y lo peor de todo
es que la culpa no es de el, si no de los que le permiten seguir jugando cuando
se sabe lo que puede hacer.


